Jueves 17 de Octubre del 2019

Acerca del recalentamiento y algo más

 

 

Acerca del recalentamiento y algo más

“Ni siquiera una sociedad entera, ni una nación, ni todas las sociedades que existan al mismo tiempo, son propietarias de la tierra. Sólo son sus poseedores, sus usufructuarias, y como boni patres familias [buenos padres de familia], tienen que dejársela mejorada a las generaciones futuras.” (Karl Marx, El Capital; Vol. III: 215)

Desde que Karl Marx escribiera esas líneas hace ya cerca de siglo y medio, “la causa ecológica” ha crecido convirtiéndose en tema principal de las agendas políticas a nivel nacional e internacional; ha generado movilizaciones en defensa de áreas en peligro por su uso y especies amenazadas a desaparecer; ha formado partidos políticos y organizaciones no gubernamentales, hoy bien establecidos, que participan en parlamentos y gobiernos. Además, no es ajeno al despertar ecológico el intento de transformarlo en negocio, el intercambio de cuotas de emisión o la profusión de etiquetas “Ecológico” en los alimentos son buenos ejemplos que sustentan esta reservación.

Se dice que el rápido desarrollo del pensamiento ecológico y su impacto en la opinión popular provienen de los años 70 del siglo pasado y que ha llegado a ser insoslayable hoy, debido al bien documentado recalentamiento de la ionósfera y sus consecuencias climáticas. Planteamiento que resulta cierto si se considera que la toma de conciencia sobre la ecología deriva del inmenso desarrollo de las ciencias durante la post segunda guerra mundial y la amplia difusión que los medios le han venido dando desde entonces.

Sin embargo, la cita del ingreso a esta nota nos indica que el tema ambiental ya tiene una larga historia. Lo planteado por Karl Marx en esa frase sintetiza parte de su preocupación sobre las condiciones de vida de la humanidad, no solo desde el punto de vista social, sino en su relación con el entorno y base principal de sus postulados, como así mismo los de Federico Engels. Son preocupaciones sobre la realidad como fundamento objetivo del pensamiento de ambos.

Ahora bien, la razón de esa apretada y de seguro incompleta descripción del proceso que nos exige hoy recapacitar sobre nuestro lugar en la naturaleza, tiene sólo por razón mi esperanza de haber, en vida, conocido y visto actuar a la generación que le va a pasar la cuenta al capital, sus halcones y sus neoliberales.

Ocurre, para sorpresa de todos, que la adolescente sueca Greta Thunberg no solo hizo la “cimarra ambiental”, destapó la válvula que impedía que los jóvenes manifestaran su inquietud sobre la sociedad que el neoliberalismo nos está imponiendo desde hace casi medio siglo. Millones de ellos, en todos los países, se han manifestado desenmascarando las felonías del sistema imperante. Y como si eso fuera poco, el lenguaje claro y sin tapujo, acusativo y ejemplificador de Greta tiene puesta en jaque a la cúpula gobernante del mundo.

Tengo claro que Greta, de seguro, no conoce el marxismo. Es éste la base de lo que debe hacerse para evitar la catástrofe climática y preservar la vida. Pero ella, en su aparentemente ingenuo y espontáneo discurso, llama a movilizarse, a unirse, a sabiendas que la élite dominante buscará los modos de acallar su protesta. Es más, denuncia el hambre como lacra, insinuándonos que debe ser superada junto a la lucha contra las emisiones tóxicas.

En mi lectura, aún incompleta por lo que Greta ha ido agregando a su discurso, ella deja abierta la perspectiva de unir la lucha social con la ambiental. Ese es un tema de vital importancia. Más allá de ella es interesante observar ahora en los medios de derecha posiciones que van inculpando al modelo neoliberal el aumento de las emisiones y reconocen que sin la superación de la injusta distribución de la riqueza y la pobreza, es imposible frenar el recalentamiento y sus trágicas consecuencias.

Como verán Uds. lectores, el tema es inmenso, amerita estudio y profundidad. No dan estas notas para agotarlo. Ellas son modestas imágenes orientadoras, intentos de abrir ojos y oídos, porque de estos flujos geniales de momento suelen salir medias tintas que terminan por mantener las cosas donde están. La ya vieja máxima de que todo debe cambiar para que quede como es.

Por mi parte, me apego al llamado de Karl Marx que me indica que para cumplir con el de Greta hay que comprometerse en la lucha por la justicia para que ella y su generación hereden, lo que ella plante con la frase: “no quiero regalos ni fama, quiero un planeta en que yo pueda respirar”.
 

Germán Perotti

Octubre 11, 201

 

 

 

 

 

Otros Columnistas

Federación Nacional Victor Jara - Estocolmo, Suecia
contactos: director@victorjara.se
© www.victorjara.se autoriza la reproducción total o parcial de los contenidos con mención de la fuente.