Viernes 18 de Agosto del 2017

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Patricio Palma, miembro de la Comisión Política del PC, señala que “la gente quiere vivir de una manera distinta, mejor. A todo eso hay que dar respuesta”. Este ingeniero civil es uno de los integrantes menos conocido de la Comisión Política del Partido Comunista, a pesar de que tiene responsabilidades como c


“Lo Que Está En Juego Es Cómo Queremos Resolver Las Demandas”

 


“Lo Que Está En Juego Es Cómo Queremos Resolver Las Demandas”

El Siglo - 04/08/2017

Patricio Palma, miembro de la Comisión Política del PC, señala que “la gente quiere vivir de una manera distinta, mejor. A todo eso hay que dar respuesta”.

Hugo Guzmán R.Periodista. Este ingeniero civil es uno de los integrantes menos conocido de la Comisión Política del Partido Comunista, a pesar de que tiene responsabilidades como coordinar al equipo programático de la colectividad. Y desde esa posición ha tenido la misión de acordar contenidos con otros partidos, como ocurrió en la postulación de Michelle Bachelet. Ahora es el representante del PC ante el comando de Alejandro Guillier en el tema de programa y allí no solo presenta sino que defiende las propuestas de los comunistas.

No muy proclive a dar entrevistas de prensa, Patricio Palma accedió a conversar sobre las prioridades programáticas de los comunistas sin colador, al punto que dijo no tener problema en que se hable de “izquierdización” de un programa de Guillier, teniendo en cuenta que hay que “discutir y conversar” con los otros partidos que apoyan al candidato. “Pero no me pidan que me cancele en mi concepción como partido de la izquierda chilena”, advierte.

¿Qué temas son vitales para el Partido Comunista en un programa de un nuevo Gobierno de la Nueva Mayoría?

Los comunistas siempre se van a orientar en su acción política por lo que son los sentimientos, estados de ánimo e intereses del pueblo chileno. Entonces, cuando hablamos de una formulación programática del Partido Comunista -específicamente como un aporte a la candidatura presidencial de Alejandro Guillier, representando a la centroizquierda chilena- pensamos en las grandes demandas del pueblo en el Chile de hoy. Desde el 2011, con las movilizaciones sociales, de estudiantes y en las regiones, el pueblo comenzó a expresar que necesita una mejor calidad de vida. Eso va acompañado de la percepción creciente de que una sociedad bien organizada y una institucionalidad al servicio de la población, deber ser capaz de proveer derechos sociales fundamentales de manera garantizada. Así surgió la demanda de educación pública gratuita y de calidad, de un acceso a la salud universal que sea capaz de atender a todas y todos; la demanda creciente y masiva de un nuevo sistema de pensiones que permita disponer de jubilaciones dignas; demanda por viviendas de calidad con un entorno adecuado. También creció la demanda por un medioambiente sano y cuidado, por un mejor transporte, por el derecho a la información, la demanda de que se termine el abuso, la colusión, los atropellos a la gente. La gente quiere vivir de una manera distinta, de una manera mejor. A todo eso hay que dar respuesta en un programa.

Ante eso se aparece el asunto del alcance de un programa de Gobierno.

El programa encuentra ejes en torno de los cuales desarrollarse. En lo que tú señalas, lo principal es encontrar y dar respuesta a las demandas sociales, al mediano y al largo plazo. Ese es el punto de los alcances. Ahora, lo que hoy está en juego es cómo queremos vivir, cómo queremos resolver las demandas sociales. Eso va acompañado del deseo del pueblo de participar en la búsqueda de soluciones y los problemas que le afectan. Ya no basta con la representación política y de autoridades, la gente quiere participar. Y se aparecen temas como que la institucionalidad no lo permite o lo acota. Hablo de la Constitución que se hizo en un contexto superado y que no da el ancho. Por eso se plantea como una formulación clave redactar y tener una nueva Constitución. Necesitamos que esa Constitución, por ejemplo, garantice la participación. Hoy no tenemos plebiscito, ni referéndum, no tenemos iniciativas de ley ciudadanas, no existe derecho a revocación de una autoridad, y eso hay que tenerlo, ya no basta con votar para elegir representantes, los chilenos se quieren expresar directamente.

No es solo la “lista de supermercado”, hay factores de fondo que cruzan un programa.

Mira, estamos ante lo que llamo la elección de la manera de construir futuro en el país. Están en juego dos opciones. Una que busca encarar las demandas y los desafíos, lo que expresa la candidatura de Guillier. Y otra completamente distinta que es insistir en la mercantilización total de las relaciones sociales que expresa la candidatura de (Sebastián) Piñera. Cuando los chilenos y las chilenas exigen derechos garantizados, participación, dicen que hay aspectos de la vida social que no se compran ni se venden. Ahí se establece una diferencia entre la manera progresista de ver el mundo y el futuro, y la manera conservadora que sujeta las ansias del pueblo chileno por derechos sociales. Eso es lo que expresa Piñera al decir no a la gratuidad en educación, cuando se niega a cambiar el sistema de pensiones, cuando se opone a una nueva Constitución. La construcción de un modo de vida es lo que está en juego y las opciones son continuar el camino de la mercantilización e incluso desandar el camino de las reformas logradas, o seguir el camino progresista y de las transformaciones.

Con todo eso, sigue apareciendo el desafío de la profundidad del programa.

Por cierto, viene el problema de cómo abordamos esta dimensión de construcción de nueva sociedad, cómo nos ubicamos en las condiciones reales de nuestro país. Topamos con la situación de la economía, cómo enfrentamos el tema de la producción en Chile. Hemos sido claros en que junto a esta nueva Constitución que garantice derechos sociales y participación, hay otro gran eje en la construcción programática que es el nuevo modelo de desarrollo, pensando más en desarrollo que en crecimiento. Tenemos que encontrar la forma de organizar la utilización de nuestros recursos humanos, naturales y materiales para generar riqueza y distribuirla de manera tal que podamos alcanzar los objetivos sociales que nos proponemos. Chile es un país muy rico en recursos naturales, y una nueva mirada debe incluir que la renta que producen los enormes recursos naturales debe ser mejor utilizada en beneficio de todas y todos los chilenos. No podemos repetir historias como la del salitre, donde esa riqueza no fue usada en beneficio de todos, ni en el desarrollo del país. Un nuevo modelo de desarrollo debe tener como base la buena utilización de los recursos naturales, hablamos del cobre, del litio, del mar chileno, de la agricultura. Esto lo podemos abordar al corto plazo.

Con estos planteamientos se dice que se quiere izquierdizar el programa.

No tengo ningún problema con que alguien diga que se quiere izquierdizar. Yo soy comunista, estoy en la izquierda. Eso no significa que no pueda cooperar, tener relaciones cordiales, que no pueda aunar esfuerzos con el centro político. Discutamos, conversemos. Pero no voy a partir poniéndome limitaciones. Parto ofreciendo estas soluciones, estas miradas, estas opciones. Otro partido tendrá una postura distinta, una opción diferente, y estamos abiertos a discutir y conversar, pero no me pidan que me cancele en mi concepción como partido de la izquierda chilena.

¿Qué cosas son irrenunciables para los comunistas en un programa?

Vamos a promover un nuevo modelo de desarrollo basado en nuestros recursos naturales, para que el Estado pueda financiar y resolver las demandas sociales que hemos señalado. Eso es algo que queremos imprimirle a un nuevo Gobierno de centroizquierda en nuestro país. Un nuevo modelo de desarrollo, sustentable e inclusivo, que avance en creación de empleo digno, reducción de desigualdad y promueva un crecimiento económico que sustente garantizar los derechos sociales. Para ello se precisa elevar rápidamente la inversión pública, que hoy solo alcanza a un 20% del total de inversión. Tenemos presente que la caída de la inversión privada -y el traslado de capitales al exterior- es la principal causa del débil crecimiento que exhibe la economía chilena. Satisfacer las demandas sociales del pueblo, es algo irrenunciable para nosotros. Un Gobierno de centroizquierda que no se plantee resolver los problemas más importantes de derechos sociales, no estaría respondiendo a su esencia. Para eso se requiere voluntad, dictar las leyes necesarias y contar con recursos necesarios. En una alianza de centroizquierda hay matices, hay diferencias, y eso se tendrá que traducir en el alcance de políticas públicas.

Ahí empieza el tema de la “letra chica”, de las cocinas legislativas, de cómo se avanza.

Es que un programa no son las políticas públicas. Un programa es una gran declaración de intenciones, de ejes, de objetivos, es una expresión respecto a cómo se desarrolla el país, cómo se construye futuro. Las políticas públicas son lo específico, sería absurdo pedirle a un candidato que presente el detalle de los proyectos de ley, las medidas en el primer o el octavo mes, eso no es programa. Por eso la idea es ponerse de acuerdo en los lineamientos gruesos de visión del país y de su futuro. Creemos que esos lineamientos son un nuevo modelo de desarrollo, una nueva Constitución, una institucionalidad que dé cobijo a derechos sociales garantizados, sin discriminación de ningún tipo.

En definitiva, ¿dónde estarían las transformaciones ejes de un nuevo Gobierno?

Son dos. Nueva Constitución y nuevo modelo de desarrollo. Con eso se empieza a resolver el tema de garantizar derechos sociales fundamentales en aspectos como salud, pensiones, educación, vivienda, transporte, entre otros. Hay que terminar la reforma en educación, seguir abordando el tema de la descentralización, habrá que entrar a una reforma en salud en el camino de cubrir a toda la población. Hay que abordar el tema de las pensiones, nosotros estamos por fortalecer un pilar solidario como complemento a la capitalización individual, que corrija en el mediano plazo lo que las AFP no pueden resolver. El tema es que los que tienen más, tendrán mejor pensión, y los que tienen menos, tendrán peor pensión. La forma de corregirlo es con un pilar solidario que complemente los pilares asistenciales.

“No puedes hacer un programa entre cuatro paredes”

¿Cuál es el sentido y el objetivo de abrir en este mes, a partir de la candidatura de Alejandro Guillier, el diálogo y la discusión ciudadana respecto a los contenidos del programa?

No puedes hacer un programa entre cuatro paredes. Los técnicos o los dirigentes políticos pueden formular ideas, propuestas, pero deben ser contrastadas con la opinión y la voluntad ciudadana, del pueblo. Las ideas programáticas tienen que llevarse a una conversación ciudadana, como lo dijo Guillier. Es decir, que la gente que vive en distintas partes de Chile, donde viven realidades muy distintas, pueda conversar los problemas y las demandas, opinar sobre cómo los problemas pueden resolverse y los derechos alcanzarse. Seguro va ocurrir que los técnicos, los políticos, los candidatos, aprenderán de esas conversaciones, recogerán las ideas y verán las posibilidades y alcances reales de un programa, de materializar objetivos y si concitan simpatía y voluntad de la gente. Estas conversaciones ciudadanas no serán ejercicios académicos, sino que servirán para estar seguros de que el programa que se ofrezca cuenta con el apoyo ciudadano. Eso da la posibilidad de modificar, de ajustar. Y es un contacto con la base social que no se debe perder, se debe transformar en una costumbre sana de participación informada sobre decisiones políticas. Se puede ensanchar la mirada.

Para materializar un programa se requiere de apoyo de mayorías, de correlación de fuerzas. La gente hace demandas sociales, pero un porcentaje grande no vota, no define quiénes estarán en el Parlamento o en La Moneda.

Es una desgracia que ocurre en nuestro país. La propaganda existente durante tantas décadas contra la política, más los sucesos de corrupción, hizo mella en amplios sectores de la población que visualizan la política como algo ajeno o negativo. Se olvida que en el mundo de la política es donde se resuelven los intereses de los sectores que están en conflicto en la sociedad. No hay nadie que se pueda abstraer del mundo de la política, o de lo que ocurre en el Parlamento. Por ejemplo, ahí se decide el sueldo mínimo, o el derecho a huelga o la gratuidad en educación o salud. Entonces, nosotros decimos que la gente tiene que participar, dando ideas, discutiendo, movilizándose y también votando. Por eso decimos que la confrontación electoral que viene es un gran debate de ideas, en donde la idea que tenemos de la política y cómo nos toca a todos, está de por medio.

Publicado por: elsiglo.cl

 

 

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