Simón Bolívar: Hombre de América
Por Roberto Muñoz, Suecia, 23/07/2012
Este 24 de julio conmemoramos el 229º aniversario del natalicio de Simón Bolívar, militar y político venezolano, fundador de la Gran Colombia y una de las figuras más destacadas de la emancipación americana frente al Imperio español. Contribuyó de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.
Simón BoívarParticipó en la fundación de la Gran Colombia, nación que intentó consolidar como una gran confederación política y militar en América, de la cual fue Presidente. Bolívar es considerado por sus acciones e ideas el "Hombre de América" y una destacada figura de la Historia Universal, ya que dejó un legado político en diversos países latinoamericanos, así mismo, sus ideas y posturas política-sociales dieron origen a una corriente o postura llamada Bolivarianismo.
Simón Bolívar soñaba con una América unificada, que crearía una nueva era en las relaciones internacionales, estableciendo un equilibrio entre las grandes potencias del mundo. Su obra de pensador político no es menor que sus realizaciones de guerrero y estadista por las que seis naciones le proclaman como su Libertador. Creó Estados pero también creó Filosofía política, dirigió batallas para derrotar ejércitos, pero también supo concebir la estrategia para luchar contra las imposiciones del pasado y ganarle un futuro mejor.
Tanto como la más brillante de sus campañas militares vale su discurso de Angostura del 15 de febrero de 1819, que todavía hoy es una de las interpretaciones más agudas de la difícil y confusa realidad histórica del mundo latinoamericano.
Para Bolívar, no es sólo España, que en todo momento puede desatar una suprema ofensiva, sino las otras potencias dominadoras que pueden, unidas o separadas, intentar hacer presa fácil de aquellas poblaciones agotadas por la inacabable lucha. No luchan contra España para caer otra dominación extranjera. El objeto no es otro que la independencia y el derecho al propio gobierno. Simón Bolívar entendía que la independencia no podía ser solamente la ruptura del vínculo colonial sino el comienzo de un nuevo tiempo histórico. Tenía que ser el acto de fundación de un orden que asegurara la existencia y el crecimiento de una democracia viviente y real.
La libertad ha sido un milagro transitorio, perecedero y difícil porque son los pueblos más bien que los gobiernos los que arrastran tras de sí la tiranía. Lo que Bolívar dice es que la democracia, la libertad, la igualdad y la justicia no se decretan en las constituciones, sino que pueden y deben surgir de una esforzada y continua labor de creación de una sociedad nueva. Las bases de un Gobierno republicano deben ser la soberanía del pueblo; la división de los poderes, la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y de los privilegios. Proclama esos principios por los que ha luchado y va a luchar toda la vida y señala en su proyecto de Constitución las formas por medio de las cuales cree posible alcanzarlas. Lo que busca es la creación de un orden democrático que tenga en cuenta la realidad social y el carácter racional, es decir, pide un código de leyes. Bolívar considera que si va a haber República, si va a existir país legal, la autoridad suprema debe residir en un Congreso que represente al pueblo y que se exprese por medio de la ley. Porque hay que transformar a un pueblo, porque hay que hacerlo para la democracia, Bolívar invoca la importancia fundamental de la educación popular.
La labor de Independencia realizada por Simón Bolívar, le muestra como soldado que pudo adentrarse en la esencia de la revolución, formando el brazo director y ejecutor de los programas políticos. Bolívar sabía que si en su proyecto político no inculcaba la problemática de la educación del pueblo su obra de consolidación de la República hubiera caído fácilmente en el despotismo. Para él la Moral, como afirmación de las virtudes y las Luces como poder de la razón, fueron puntos de referencia para lograr la libertad, pues conocía lo nefasto que era establecer una República en una situación de ignorancia. Por lo que su interés se centró en oficializar la educación, imponiendo al pueblo la enseñanza gratuita y obligatoria.
Simón Bolívar fue un gran conductor de pueblos, un heroico capitán de guerra, un creador de rumbos, un revelador de las profundas verdades yacentes bajo la realidad histórica y un sentido casi poético casi profético de la condición de su América.
Esta es la grandeza de Bolívar: la de estar más arriba y ver más allá de los acontecimientos inmediatos, la de sentir el tiempo histórico, la de anticiparlo y la de llamarlo a vida y hecho con las más eficaces e inolvidables palabras. Piensa en términos de continentes, de nuevas y poderosas instituciones, de humanidad, de libertad para los hombres, de justicia y de poder verdadero y respetable para las nuevas naciones. Piensa en la unión de los países americanos, en la creación de un nuevo derecho, en un nuevo y más justo equilibrio del mundo con una América libre y rica que pudiera “mostrar al Mundo Antiguo la majestad del Mundo Moderno”. Esta unidad reforzaría la lucha contra las grandes potencias extranjeras, quienes pretendían explotarlas y aprovechar sus riquezas, como habían estado haciendo durante tres siglos.
Hubo una larga lucha armada contra las fuerzas realistas que finalmente ganó Bolívar, pero también y en muchas formas prolongadas hasta nuestros días se desarrolló un combate ideológico por las instituciones políticas que Bolívar no pudo ganar. Esa reflexión vital que está en el centro mismo de la no resuelta cuestión de le democracia en la América Latina.
Valoramos no tanto la persona de Bolívar, su figura, sino sus ideas revolucionarias, innovadoras que han podido perdurar por más de dos siglos después de su nacimiento.
Simón Bolívar está en la primera fila del combate por la creación de un nuevo orden internacional, así lo reconoció la UNESCO cuando en el año 1978, aprobó la creación del Premio Internacional Simón Bolívar, destinado a recompensar cada dos años, a partir del 24 de julio de 1983 (fecha del bicentenario del nacimiento del Libertador), a la/s persona/s que se hayan destacado mediante su acción, su obra de creación o una actividad particularmente meritoria en beneficio de la libertad, la independencia y la dignidad de los pueblos y el fortalecimiento de la solidaridad entre las naciones, favoreciendo el desarrollo y facilitando el advenimiento de un nuevo orden económico internacional, social y cultural.
“Que las valientes espadas de los que me escuchan atraviesen mil veces mi pecho, si alguna vez oprimiese a las naciones que conduzco a la libertad. Que la autoridad del pueblo sea el único poder que exista sobre la tierra, y que hasta el nombre mismo de la tiranía sea borrado y olvidado del lenguaje de las naciones”… Simón Bolívar.
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