Los Covarrubias en Sollentuna
Este sábado13 de Agosto que pasó, estuve sintiendo, escuchando cosas hermosas.
La Asociación Nacional Víctor Jara, a través de su taller Musical, presento en la “Amorina sala” Sollentuna a : Mónica, Álvaro y Paloma Covarrubias.
Marcelo Arévalo y Taller Folclórico Quimantú.
El lugar parecía el cuarto más querido de una familia cualquiera, que sabe y entiende la solidaridad, la amistad, el sacrificio satisfactorio que amasa la constatación de ver a dos generaciones, entregando mensajes, caminos, fraternidad.
El acto cultural y solidario fue algo sencillamente de una ternura delicada, de una explosión de geografías del Sur...
La magia de la voz de Marcelo Arévalo, nos llevo a las interrogantes del viento y de las nacencias.
El canto es un arma poderosa. El canto en Marcelo, es una exigencia de identidad y búsqueda de ella; por caminos complicados, pero siempre luminosos, por que el canto les da razón de vivir, como minero oscuro, con su inseparable luz de luciérnaga...Eso es Marcelo, una luciérnaga que descubre y responde con su canto......
Hablar de Álvaro, es sentir la alegría de vivir de seis cuerdas rebeldes, ordenadas en el alma, en el sentir.
Pareciera, que sus manos, le dicen al instrumento...”ven. baila conmigo”
Un concertista, elegante.
Se estrujó mi alma, al comprobar en mis sentidos antiguos, la unión de padre a hija, que dice...: ¡Ven Paloma, es tiempo de volar!.
Y, ella, Paloma, parecía un Unicornio blanco, con toda su belleza nueva, cabalgando junto al padre. A todos nosotros nos hizo navegar con su arco de sonidos.
Mónica, “dijo que era la hermana mayor” ......de allí, esa cascada inmensa de sonidos, que explotaron junto al roce de sus dedos.
La figura de su rostro, del arpegio de sus cejas, cambiaba como colibrí, de acuerdo con el movimiento de recuerdos, que en ese momento, era de un Chile inmóvil...
Y luego Quimantù...Willy Loyola aparece en escenario y nos cuenta de la labor realizada por este Taller de colores, danzas y canto. Nos habla del Club del Folclore, que se prepara para la Gran Fonda de la Izquierda en tiempo de Centenario.
Nos habla de la casa del folclore, la casa de Víctor Jara y su renovación, nos habla de la fraternidad entre los pueblos y de la puerta abierta del “Taller Musical” perteneciente a la Asociación nacional Víctor Jara...
Quimantú canta a los estudiantes en rebelión, a los mapuches sublevados, Quimantu canta y danza por todo Chile...
Todo esta demostración de Arte, de cultura y de pentagramas, comenzó, cuando Luis Romero hace posición del escenario y micrófono...
Saluda a la Cultura, al público, a los Estudiantes en movimiento nuevo, a la Organización nacional Víctor Jara...Su intervención nos dice así:
Los guerreros del pueblo dicen, que la historia, le pertenece a los que saben amasar la tierra, conducir el agua, modelar la piedra, conocer y amar los senderos luminosos, los elementos del universo.
La historia son los “respirares” del viento, los olores del cilantro y de la albaca, el canto de los pájaros, el zambullido de los rios, cerro y sendero abajó, es el martilleo de una negra, corchea y semifusa en la horma de un pentagrama.
Años atrás, cuando la solidaridad del habitante, eran los mortales enemigos del desnudo fascismo chileno, las plazas y los escenarios con ventanas y puertas de este país, para nosotros extraño y solidario, se abrían asombrados, como trigo nuevo, al sentir la cascada de sonidos de un arpa enamorada, incrustada en el canto de guitarra...
Eran sonidos jóvenes, nuevos, eran sonidos de angustia alegre de gaviotas, que revoloteaban iracundos, con ojos de niños, llenos de esperanzas por la patria pisoteada, ultrajada...
Los sonidos se llamaban “Los Porteñitos”
Sonidos que se fueron entrelazando con la vida y con una consecuencia hermosa y de sacrificios, que les fraguaron en inmensos ventisqueros y estrechos de mar, la solidaridad y compromiso, de vestir Arpa y Guitarra, con las ansias de los pueblos, que luchan por otro mundo diferente.
Mónica y Álvaro Covarrubias....todavía los Porteñitos...a pesar de que ya son padres y que el camino de la musica los llevo a tierras diferentes.
Álvaro, docente del Conservatorio de Musica de Paris; Además Concertista en Guitarra Clásica,ha recorrido guitarra en ristre, mundo entero.
Mónica, mujer de bandadas de trinos, mujer que espero paciente, el sonido del mar en la playa...y cuando el agua sal, beso la arena, lo amaso cautivo, en su Arpa.
Su Arpa que embrujo países orientales, que embruja este archipiélago de álamos y de abedules, que se inclinan humildes ante su voz, que armoniza con la luz de todos los dias.
Cuando las cualidades hermosas de los seres humanos, se comparten, se reproducen a través del amor, vale la pena haber existido...Y más aún sí, vienen en palomas...
Paloma Covarrubias, hija de Álvaro, 8 años de edad y pareciera tener tres años de Conservatorio.......pareciera haber jugado, toda su vida de 8 años, con muñecas y con la Viola.
Con Orgullo inmenso presentamos :
La Música y las danzas del Sur.
Fue una tarde maravillosa.
Alejandro Fischer.
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